Aventuras cotidianas y el mueble de Jon

22 de abril de 2013

guardadiscosjon

Foto: Picapino

muebleJON

Foto: Jon Rementería

Menudo fin de semana, señores y señoras. Javi ha estado sábado y domingo ayudando a Mario en su casa de Navamorisca, poniendo tableros en el suelo que luego sujeten el suelo propiamente dicho, que es más bonito que un tablero en sí mismo. Y Manuela y yo nos hemos pasado unos días madre-hija que han molado un montón. Qué lejos quedaron los días de socrorrooooo, sáquenme de aquí estoy agotá cuando nos quedábamos solas, jajajaja.

Hemos ido a casa de Eva a Las Matas a ver a las niñas y sus descendencias, hemos ido a la compra, hemos recogido juntas las casa, nos hemos puesto tatuajes por todo el cuerpo, hemos limpiado las hamacas, ella ha hecho un poco de jardinería por su cuenta y riesgo (y riesgo de los tomates, que pese a todo siguen intactos), ha peinado al oso mientras yo recogía, hemos dormido, hemos pintado y gastado de una vez todas las pinturas de mano… Y ayer vino la tía Natalia a comer a casa para hacernos una visita.

Todo iba bien hasta que salimos fuera a tender la ropa y Manuelilla decidió cerrar de un portazo la puerta de la terraza (sí, esa que se abre solo por un lado), marcando así una clara diferencia entre lo que en Barrio Sésamo aprendimos que era dentro y lo que obviamente no estaba dentro, osease, lo que estaba fuera. Haciendo un inventario rápido: fuera estábamos nosotras sin abrigo, con la ropa recién tendida (=mojada) y dentro estaba el calor del hogar, los móviles y la felicidad.

En un principio, no le dimos mayor importancia puesto que según nuestros cálculos, Javi debería estar a punto de llegar pero al ver que el tiempo pasaba, pasaba y pasaba y ahí no venía nuestro doncel a rescatarnos, miré a través del cristal y vi que las llaves de la casa estaban puestas por dentro, con lo que Javi no podía abrir la puerta de la calle con las suyas. Ni podíamos llamarle. Ni podías saltar por la barandilla desde un 6º (reconozco que haciendo gala de mi capacidad resolutiva en momentos apurados, llegué a sopesar, incluso en voz alta, la posibilidad de usar una cuerda para lanzarla en plan efecto gancho y poder escalar por la pared hasta la azotea, todavía no sé para qué, pero la mirad de Natalia, amiga ágil como yo, me despejó todo asomo de duda y me trajo de vuelta a la realidad). Así que cuando vimos que las llaves de la casa se movían, indicio de que alguien estaba manipulando la puerta intentando entrar, empezamos a aporrear el cristal de la terraza para hacernos oír y chillamos cual locas de atar para que todo el vecindario se diera cuenta.

Javi nos oyó, bajó al 5º, nos gritó por la ventana y nos llamó subnormales a la vez que se reía descaradamente de nosotras. Nos lanzó en parábola una herramienta con la que supuestamente deberíamos abrir la puerta de la terraza pero que no supimos utilizar, claro. Y luego, con ayuda de Carlos, el vecino, abrieron la puerta de la calle con una tarjeta de la Seguridad Social que quedó hecha un churro (total, para lo que valen ya…). Y todos celebramos que éramos libres de nuevo, o que estábamos encerradas en casa nuevamente, y nos reímos de la historia un rato. Jajajajaja, al final lo pasamos bien aunque la espera de una hora y pico en la terraza intentando distraer a Manuela se hizo un poco larga…

En fin, centrémonos hoy en el trabajo y dejemos las aventuras. Hace ya unas semanas, os contábamos que Jon se estaba haciendo un mueble para sus discos y hoy os traemos el resultado gracias a una foto que nos ha mandado él mismo. ¿Qué os parece? La idea de ponerle ruedas para poder desplazarlo de acá para allá me ha parecido la mar de práctico. Una vez más, démosle las gracias a ese librepensante lleno de ingenio que cansado de arrastrar, un día decidió ponerse el mundo por montera e inventar la rueda, parece ser que en Mesopotamia. ¡Ole!

El mueble está hecho en tablero de DM lacado en el pantone que quiso Jon y con las medidas que quiso Jon y hoy luce en su casa tan ricamente a golpe de Iron Maiden y Neil Young. Bonita mezcla.

¡Gracias, Jon!

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6 comentarios to “Aventuras cotidianas y el mueble de Jon”

  1. Nerea Says:

    Jajaja, Laura, me parto!! yo te cuento que me encerré a mi misma fuera de casa, en mi garaje, un sábado por la mañana en pijama!!! y por supuesto sin teléfono, ni llaves, ni nada, y me tocó irme a casa de mi amiga Sara que está a tomar por viento en la bici, en pijama, en invierno y por medio Canberra…un poema….es que de verdad lo que nos pase a nosotras!! Muchos besos

  2. maria Says:

    Ehhhhh eso también nos pasó cuando sembrabamos vuestra terraza!!!!

  3. Pepito&Co. Says:

    jajaja, a mi me paso algo similar cuidando de mi hermana pequeña (sería como Manuela ahora), solo que ella cerró la puerta por dentro y me dejo a mi fuera… pegando gritos como una loca y haciendo monerías a través del cristal durante 2 horas! menos mal que tenemos la suerte de reirnos de todo :)


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