Un suelo muy alegre

30 de julio de 2012
Marisol y Javier y alguna imagen del proceso de poner el suelo. Fotos: Mario Herráiz

En una casa caben un montón de ilusiones, tantas como los que viven en ella quieran meter. Marisol y Javier se han encargado de esparcir millones de alegría por todos los rincones de su casa nueva, llena de ventanas desde las que pueden ver el mundo cuando llueve, cuando nieva o cuando hace sol. Y eso se nota cuando entras, según me contaron Javi y Mario.

Nos llamaron para ver si podíamos ayudarles a cambiar el suelo y les dijimos que sí, claro. La verdad es que de todos los trabajos de la carpintería, poner suelos es el menos creativo y el que más le exige a tus riñones maltrechos. Por eso, cuando abrí la puerta a Javi y Mario el viernes a la hora de comer y no eran los dos despojos humanos hechos fosfatina que me esperaba encontrar después de una mañana encajando tarima sino dos personas sonrientes y felices, me dije que aquí había gato encerrado. Y a mi los gatos me dan repelús, que soy más de perro.

¿Poner un suelo y disfrutar es posible? Pues hasta ahora parecía algo poco probable pero Marisol y Javier, con su energía, con su buen humor, con su naturalidad y con los aperitivos de mejillones y embutido ibérico que les sacaban todo el rato a mis chicos, consiguieron volver la tortilla del revés. Así que Mario y Javi se lo pasaron en grande. Curraron, sí, mucho, con calor, con dolor de espalda (que poner el suelo es lo que tiene) pero cuando en el camino te encuentras clientes como ellos, levantarse un sábado y pasar la mañana poniendo un suelo fuera de casa es una tarea bastante menos horripilante de lo que viene siendo.

Gracias a miles, Marisol y Javier, por haber confiado en nuestra carpintería para cambiar vuestra casa y por haber cuidado tanto a estos dos chicos, que venían a casa cargados de anécdotas y de risas que han dejado un precioso recuerdo del trabajo con vosotros. Un abrazo.

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2 comentarios to “Un suelo muy alegre”

  1. l'àngel Says:

    Hola Picapino’sSi es que trabajar para personas que te lo agradecen (además del cobro pertinente je je), es lo mejor que te puede pasar, aunque sea un sábado por la mañana. Que pareja tan simpática, al menos es lo que se interpreta en la fotografía, que cara de felicidad les da tener suelo nuevo.Fins aviat


  2. Qué razón tienes, Àngel. Con clientes así, el trabajo da gusto aunque sea en un día de descanso. Aunque los autónomos, eso de los horarios y los fines de semana… más bien uno trabaja cuando le toca o cuando puede, jajaja. Un abrazo.


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