De una ventana a un armario hay un paso

17 de septiembre de 2012

Fotos: Picapino

Igual que yo le pido a una canción que se pueda cantar a grito pelao y que por favor, no tenga solos de guitarra eléctrica, a una ventana le pido con igual educación que deje pasar la luz pero que a la vez, no sea un coladero de rufianes de dudosa moral. Pensándolo bien, Ainhoa decidió que no estaba preparada para tener a los cacos campando a sus anchas por su casa y que no era tampoco ningún sacrificio fuera de lo natural perder las vistas al patio interior desde su primero. Digamos que no era el lugar favorito al que asomarse en una tarde reflexiva mientras saboreaba un buen café buscando las soluciones a este mundo loco, pero sí el lugar perfecto para acoplar un armario de tres puertas para colgar los abrigos y dejar los bolsos y los zapatos al llegar del trabajo. Así que Javi está hoy en el taller dando forma a ese armario que va a trasnformar el recibidor de su casa en un periquete. Ya veréis cómo cambia la cosa.

Y los cacos, cuando intenten saltar por la ventana, se van a encontrar una trasera imposible de franquear, de modo que tendrán que quedarse fuera.

2 comentarios to “De una ventana a un armario hay un paso”


  1. Ahora puedo dejar comentarios sin pasar por la prueba del 9 de blogger. Me gusta mucho el blog. Ese Est.2007 da prestigio.


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