Sigue la ronda de la cuna supersónica

9 de octubre de 2012

Foto: no sé si Dina o Tony

Cuando nació Manuela y Javi le hizo esta cuna con toda la ilusión que os podéis imaginar, nunca pensamos que fuera a ser, además de una camita perfecta para nuestra amada hija, un recipiente enorme para tantas y tantas historias tan bonitas. Lo estamos flipando con esta cuna móvil que va rulando por ahí entre amigos y conocidos, que yo no soy supersticiosa ni muy trascendental, que no me van las energías y la meditación yóguica, pero de verdad parece que esta cuna tiene vida propia y va eligiendo ella sola a pasajeros con mucho que contar. Cuando vuelva a nuestras manos, va a brillar con luz propia.

Primero fue Manuela. Luego fue Tasio. Luego fue Sabina. Y ahora le toca a Nadia, que luce tan repanchingada en la foto. Ahí donde la veis, hecha una campeona y tan tranquila, lleva en sus genes la impronta de una historia con un mar de por medio y una maldita burocracia como barrera que ya podría dedicarse a otra cosa.

Hace más de un año, Dina se levantó como todos los días, se lavó como todos los días y se despidió de sus padres y amigos en el aeropuerto no como todos los días, sino como solo saben hacerlo los que deciden dedicar su vida a la cooperación internacional. Adiós, chau, chau… ay, escribe mucho… no dejes de contarnos… cuidado con los mosquitos de enfermedades raras… ay, hija, ¿y qué vas a comer allí?… ve por la sombra que hace mucho calor en esos sitios… ¿has cogido las camisetas que te regalé?… si quieres te mando jamón serrano mañana mismo… Y avión rumbo a República Dominicana por tres meses.

Podréis pensar que un microcrédito, por eso de ser micro, se puede mover con un solo dedo. Ni los forzudos más forzudos del mundo, que levantan pesas redondas con bigote de domador y bañador a rayas, son capaces de hacerlo solos. Así que cuando Dina aterrizó al otro lado del mundo, se encontró con una oficina llena de compañeros con los que contar. Ay, este microcrédito que se me escapa por aquí, no te preocupes que ya lo tengo sujeto, eh, tú, cógelo del pie, venga, a la de tres lo movemos, y una, y dos, y tres. Y hago chas y aparezco a tu lado. Y cuando Dina se recuperó del jet lag, miró para un lado y encontró a Bimbo, su corazón hizo plof y no puedo resistirse, quedando sin remedio dispuesta a dejarse arrebatar por amor. Bimbo, I love you. Yes, I do. My taylor is rich and my mother is in the kitchen. Pero eso se lo dijeron en español porque para eso hablaban los dos dicho idioma. Y  gracias al idioma internacional del amor, que no es español ni esperanto sino todo lo contrario, se casaron.

Ella lo dejó todo por él y él apostó todo por ella. Pero la burocracia no entiende de abandonos ni de apuestas, así que dos personas que se dedican a hacer de este mundo un lugar muchísimo mejor todos los días, no pueden hacer del suyo una luna de miel contínua por no haber firmado y sellado y expedido y solicitado el formulario 366, el 428 y el que no te dicen que firmes no vaya a ser que lo hagas. Y Dina cocinó a Nadia con mucho amor, al otro lado del charco con papá al otro lado del mundo. Y llegó la hora y no pudo ser que él la viera salir y ver la luz por primera vez. Porque este mundo es de locos.

Pero también es de los valientes y de los que no se rinden. Y Dina, Bimbo y Nadia no se lo van a poner fácil a los que quieren fastidiar la sonrisa a las personas humanas. Así que esto va a seguir siendo amor les pese a quienes les pese. Y dentro de poco, ellos, van a poder crear la familia que quieran y no la que les digan. Lo mismo lo han conseguido ya mientras escribo estas líneas. Y la pequeña Nadia, con este embolao familiar detrás, se está haciendo fuerte en su cuna mágica. Y junto con Manuela, Tasio y Sabina (y los que están por venir) le van a dar un par de sopapos a la mente gris de este mundo que ya hemos dicho que está loco. Y que es feo a veces. Y vais a alucinar en technicolor.

Que estos niños y esta cuna, son de armas tomar. ¡Viva!

2 comentarios to “Sigue la ronda de la cuna supersónica”

  1. Nuria Says:

    Me gusta como cuentas las cosas, y no sé si todo el mérito es tuyo o yo he puesto de mi parte con un día de sensibilidad a flor de piel, pero cierta humedad ha aflorado a mis ojos tras leer este post, sin conocer en persona a sus protagonistas, pero imbuida de su historia que tú narras tan bonito. Gracias.


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