Nuestro curriculum

22 de enero de 2013

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Fotos: Jimena Roquero

Era absolutamente impensable, fuera de lugar, que nosotros comenzáramos esta nueva sección de Nuestro curriculum con otro mueble que no fuera el banco verde de Natalia, que ya muchos conocéis hasta la saciedad. No es  una cuestión de estrategia, ni de información, ni de nada que parezca fruto de la mente más racional, sino que atiende a un tema de orden. Ordenar los recuerdos, ordenar los momentos, poner cada cosa en su justo lugar.

En sus orígenes,  Picapino fue una idea poco pensada de antemano y fue más bien el resultado de aprovechar una oportunidad que se nos presentó de repente sin haberlo buscado: un amigo de la familia dejaba un taller de carpintería y estaba dispuesto a alquilárnoslo con la maquinaria y todo incluida.  Tras darle unas vueltas al nombre (creo que fue lo que más pensamos) y buscar un logo, que atendía más a algo que nos gustó que a una imagen de marca premeditada, nos pusimos manos a la obra.

Como no habíamos hecho un plan de empresa, ni nos habíamos sentado a pensarlo verdaderamente, éramos aún un negocio sin personalidad alguna y sin un rumbo fijo marcado, pero que en los primeros momentos vivió bastante bien del boca a boca y de las recomendaciones de amigos.  Pero la crisis llega y Picapino se paraliza. El volumen de negocio cayó estrepitosamente y como no teníamos nada estructurado, ni un plan de marketing ni nada, era difícil hacer frente a las adversidades. No teníamos capacidad de respuesta ninguna.

Así estuvimos unos años, subsistiendo a base de otro sueldo que entraba en casa. Pero en el 2010 ese sueldo desaparece (yo me quedo en paro) justo en el momento que tenemos una hija, con lo que la situación se vuelve tensa. Pero ante las dificultades, soluciones nuevas. Porque sacar adelante el negocio era la única posibilidad que teníamos, así que nos planteamos aprovechar las capacidades de cada uno para retomar el rumbo de la carpintería y marcarle un órdago  interesante.  El caso es que encontramos en esta situación el impulso que necesitábamos para replantearnos nuestra vida, ya que desde hacía tiempo veníamos rondándole a la idea de que yo diera un giro profesional y me dedicara también a la carpintería, pero no nos atrevíamos del todo. Así que el destino nos lo puso en bandeja y, después de pensarlo decidimos que el momento había llegado. Esta vez sí que nos sentamos y lo hablamos antes de actuar. Hay que aprender de los errores.

El punto de partida no era del todo positivo, por decirlo de forma amable, pero, ¿quién dijo miedo? Así que nos sentamos en la mesa de nuestro salón e hicimos una reflexión profunda de nuestro negocio: a dónde queríamos ir con él, cómo queríamos compaginarlo con nuestra nueva situación familiar, qué estilo de vida queríamos llevar, en qué éramos fuertes, qué podíamos ofrecer al mercado, qué podíamos aprender de los errores del pasado, quiénes éramos… y trazamos una estrategia picapiniana. No sé lo que opinaría el Sr. Botín como magnate de los negocios de esto, pero sin pensarlo mucho hicimos todo un plan de empresa do it yourself sin tener ni idea y nos pusimos manos a la obra. Todo lo andado había sido un proceso de maduración necesaria pero un nuevo Picapino tenía que renacer.

Así que cambiamos totalmente nuestra imagen (invertimos en un diseñador), cambiamos el logotipo haciéndolo más nuestro, organizamos bien nuestras fotos (invertimos en una fotógrafa) y nos abrimos a los medios sociales: abrimos un blog e hicimos una web. Y a partir de ahí, seguimos evolucionando hacia el Facebook y el Pinterest. Y ahí estamos.

Quizás este mueble fue el primero de esta nueva etapa. Un mueble que nos ayudó a creérnoslo, que nos dio fuerza y que nos aseguró que un nuevo Picapino había nacido y que éramos capaces de esto y más. Juntos. Es un mueble nos ha dado muchas alegrías, pasando por la cara de Natalia cuando lo llevamos a su casa y vio que era exactamente igual a uno que había visto en una revista de la France, de esas de decoración muy chic que en casa esquina hay un mueble escandaloso, hasta la de veces que nos han escrito los navegantes interesándose por él.

De nuevo, una y mil veces, queremos darle las gracias a Natalia. Por un lado por contar con nosotros cuando recién salíamos del cascarón, pero sobre todo, por brindarnos la oportunidad de dar ese primer paso interno hacia lo que somos ahora. Sin oportunidades así, sin clientes que confiaron más en nosotros que nosotros mismos, habría sido difícil crecer cuando nos sentíamos muy chiquititos. ¿Cómo se puede agradecer eso?

5 comentarios to “Nuestro curriculum”


  1. ¡Dios! Podría darle tantas veces al me gusta que destrozaría el teclado.
    Ahora entiendo muchas cosas, ya sé porque aprecio tanto esta vuestra carpintería, me veo reflejado en muchos aspectos. Se me ha escapado una lagrimilla mientras leía el post. Espero que ahora todo vaya como la seda para Picapino, tiemble señor Ikea je je
    Ah! Que el mueble me gusta mucho.
    Fins aviat

  2. maruta Says:

    Me ha encantado vuestra bio, me siento muy muy identificada… y mi historia es muy similar, pero de momento la ando sola sin descartar que mi pareja se me una en un momento dado ya que su trabajo tampoco pasa por los mejores momentos…me alegro un montón que os vaya bien, hacéis un trabajo increíble. Besosbesosbesos


    • ¡Hola, Maruta! Seguro que si tu pareja está pensando en subirse al carro al final lo hará porque aprovecharéis cada excusa que os ponga el destino delante para cogerla. La verdad es que da mucho susto pero nunca me había sentido tan feliz en un trabajo ni tan realizada, y eso que antes también me gustaba lo que hacía Puede que esto salga o que no salga, pero aún así, habrá merecido la pena. El viaje está siendo una gozada y aún cuando las cuentas están en rojo vivo, Javi y yo nos levantamos siendo conscientes de lo afortunados que somos y nos lo repetimos mucho el uno al otro para que no se nos olvide.
      Creo que lo difícil es encontrar el camino que uno quiere seguir pero saberlo es un descanso del alma tan maravilloso que las fuerzas te salen incluso para correr cuesta arriba. Tú tienes un don y eso es una suerte increíble, un rumbo. El seguirlo superando los obstáculos es cuestión del día a día, porque tu plan ya está trazado, ¿no crees?
      Un abrazo enorme.


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