Hazte un mueble

28 de febrero de 2013

Hoy os traemos una nueva entrega de la sección Hazte un mueble, a ver si hacemos de vosotros carpinteros de bien y podéis volar por vosotros mismos cuando nos vayamos a vivir al Caribe.

La lección de hoy es bien sencilla: cantear un tablero de aglomerado (no confundir con canturrear), principalmente para que no se vea el canto tan feo que además raspa. Javi ha hecho fotos de todo el proceso, así que esta vez sí que podemos ir viéndolo paso por paso. Allá vamos (el cuaderno donde guardaba los apuntes que me dictó Javi ha sido embebido con mucho estilo y sigilo por el caos de mi mesa de trabajo, así que lo voy a hacer de cabeza, esa que no tengo, jajaja. Cualquier surrealismo, pues tendrá que ser perdonado):

Diapositiva1

Diapositiva2

Lo primero que tenemos que hacer es conseguir el material. Esto es importante, aunque en Picapino apostamos por el juego figurativo y no seremos nosotros los que pongamos freno a vuestra imaginación si así lo deseáis. A los demás, pues un tablero de aglomerado plastificado y un poco de canto es lo que necesitamos.

Hay un canto en el meracado que lleva un pegamento invisible a la vista humana pero que aparece y se derrite cuando le acercas una plancha (como la tinta esa que hay que verla con jugo de limón), que facilita mucho la tarea. También lo derriten los rayos catódicos de los ojos de Superman, por si nos está leyendo. Así que, asegurándote de que dejas canto de sobra por ambos lados del tablero, ve pegándolo poco a poco a golpe de calor como bien puedas, ya sea con la plancha o a base de mirada calenturienta. No lo chamusques mucho que se china y deja de pegar, por lo visto. Hay pegamentos muy susceptibles. Y también puedes cargarte el plastifcado.

Para asegurar que se está pegando bien mientras se vuelve a enfriar, espachúrralo con un taco de madera o cualquier cosas que tengas a mano y que no estropee la superficie. Aprieta bien para que se quieran. Canto, aquí te presento al tablero, tablero, aquí te presento a tu canto. Cuando ya esté todo bien pegado, con un formón o una lija finita, un cutter o algo cortante, vas quitando el sobrante de canto por los dos lados del tablero. Y para que te quede fetén, le pasas luego una lija finita por el filo para matar los vivos, que es una expresión gore que me encanta de la carpintería y que da mucho juego a las imaginaciones huidizas como la de una amiga mía que no conozco. Sería chungo matar los muertos o bajar para arriba.

Ya puedes poner en tu curriculum que sabes cantear.

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