La mesa de Natalia

2 de abril de 2013

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Fotos: Picapino

Vamos a hacer un alto en el camino para descansar y para contaros algunas cosas que pasan en el mundo de Picapino, que sigue girando en paralelo al el mundo en su órbita espacial pese a que existe el Nómada Market. O eso dicen.

Natalia, una de nuestras asiduas clientas, ha decidido cambiar de mesa y remodelar su salón con algo nuevo y dicharachero. Un día que salimos a tomar algo con la otra Laura, acabamos en una conocida tienda de muebles de cuyo nombre no quiero acordarme (no es sueca, eso sí) y nos apoltronamos en torno a una mesa con la excusa de probar unas sillas que nos habían parecido monísimas. Os prometo que, con los ambientes tan agradables que generan, nos sentimos como en casa y cuando ya las miradas de las dependientas cortaban como cuchillos afilados, nos dimos cuenta de que llevábamos más de media hora ahí sentadas cotilleando sin parar. Qué queréis que os diga, una cosa llevó a la otra y hablando, hablando, se nos pasó el tiempo sin habernos dado cuenta. De ahí surgió la idea de que estas tiendas deberían alquilar grupos de amigas para ir a tomar cafés a los escenarios que tienen para hacerlos más reales. O grupos de amigos también, claro. Vale, y también mixtos.

El caso es que cuando nos íbamos, Natalia nos dijo que le gustaba la mesa en la que llevábamos largo rato plantando los codos pero que la querría en un color diferente y con otra madera y de unas medidas concretas… y me miró con ojos de gamba con gabardina y con cara de “perdona, ¿te has dado cuenta de que te estoy mandando una indirecta?” porque yo andaba pensando que una lámpara que había lo mismo tenía que venirse conmigo a casa y tenía el radar laboral en stand by.

Así que se lo conté a Javi y él se fue a hablar con David, Supercerrajeroman, y le explicamos la idea. No se le movió ni un pelo del flequillo y dijo que eso estaba chupado. Y con sus máquinas torció unos tubos que luego pintó y nos dejó pasmados. Con la boquiabierta de par en par, aunque Javi luego la cerró y puso un tablero de madera rechapada de roble encima para simular que también participábamos. Oye, a ver qué pasa que el tablero estaba barnizado, ¿eh?

Natalia, cariño, la mesa está hecha y cuando seamos personas te la llevamos a casa. Ve haciendo café y ten fanta de limón en la nevera que necesitamos repostar.

2 comentarios to “La mesa de Natalia”


  1. me encanta como explicas las cosas, me parto!


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